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Si hay un comienzo con amor, todo es más fácil.
Creo y estoy convencida de que si nos vinculamos con los niños desde el amor y la verdad, aprenden a ser más amplios, simples y solidarios. Si comprendemos su ser niño, los dejamos jugar y crear; si los dejamos ser espontáneos y auténticos, si les ofrecemos mirada y contención con amor, luego serán adultos más seguros, creativos y amorosos.
Los niños tienen el derecho de vivir como niños, rodeados de juego, libertad y fantasía. Los adultos deberíamos acompañar estos procesos comprometidos con ese mundo interior al cual nos transportan los niños.
Qué espero?
-que el bebe que esta en la panza comience su vida intrauterina con amor.
-que la mamá recien convertida en tal esté contenida para poder ofrecerle todo el amor que su bebe se merece.
-que los educadores que estan en contacto con niños puedan tener una mirada más amplia y amorosa.
-que los niños tengan un lugar donde exista la mirada, la contención y esté permitida la fantasia.
Mi camino es el de comprender, traduciendo "señales" que los niños van teniendo, acompañándolos en el reconocimiento y exploración de sus propios deseos, únicos, individuales y diferentes.
En las distintas etapas y edades les enseño diversas técnicas expresivas, donde ellos van "probando" sus virtudes, destrezas, aptitudes. Usando al máximo sus fantasías e imaginación en las distintas actividades propuestas, los niños vibran encontrándose con el propio ritmo interior descubriendo que es lo que les gusta.
Bailar con la música como estímulo de la creación, dejando que afloren los sentimientos
transformándolos en movimientos (o quietud) y hasta en coreografías. Explorar la pintura creando su propio mundo, jugando con el arte enriqueceiendo e incorporando conocimientos. En un espacio de diversión, calma, alegría e intimidad. |
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